
Cada uno de nosotros tenemos una imagen interna más o menos deformada de nosotros mismos.
La imagen mental que nos formamos muchas veces no se corresponde con lo que realmente somos.
Muchas veces centramos nuestra energía en lo que pensamos que es un defecto que tenemos. Miramos nuestra imagen interna y contemplamos horrorizados ese defecto, pensamos que todo el mundo que nos mira observa ese mismo defecto en nosotros.
Continuamente estamos pensando en eso que no nos gusta y de lo mal e inseguros que nos sentimos y no podemos dejar de expresarlo en voz alta para que lo demás nos escuchen, aunque sea a través de nuestros actos.
Hay una solución para esto!
Todos somos capaces de desarrollar una actitud positiva hacia nosotros mismos y podemos transmitirla a los demás.
Cierre los ojos y piensa en tí. ¿Es una imagen? ¿Qué sensación te provoca? Si te produce una buena sensación, Felicitaciones! Y Si no te produce buena sensación, piensa en ti mismo en algún momento de tu vida en el que te hayas encontrado en buena armonía contigo mismo. Observa que características tiene esa imagen (luz, colores, brillo, sonidos, sensaciones, movimiento), toma esas características y colócalas en la imagen actual que tienes de ti.
Ahora conéctate con esta nueva imagen que tienes de ti, ¿a cambiado la sensación?
Si son diálogos negativos los que tienes contigo mismo, también puedes cambiarlos de la misma forma.
Lo importante es recordar que de la misma forma en que creamos la imagen interna que tenemos de nosotros en forma negativa, podemos transformarla en una imagen positiva.
La imagen mental que nos formamos muchas veces no se corresponde con lo que realmente somos.
Muchas veces centramos nuestra energía en lo que pensamos que es un defecto que tenemos. Miramos nuestra imagen interna y contemplamos horrorizados ese defecto, pensamos que todo el mundo que nos mira observa ese mismo defecto en nosotros.
Continuamente estamos pensando en eso que no nos gusta y de lo mal e inseguros que nos sentimos y no podemos dejar de expresarlo en voz alta para que lo demás nos escuchen, aunque sea a través de nuestros actos.
Hay una solución para esto!
Todos somos capaces de desarrollar una actitud positiva hacia nosotros mismos y podemos transmitirla a los demás.
Cierre los ojos y piensa en tí. ¿Es una imagen? ¿Qué sensación te provoca? Si te produce una buena sensación, Felicitaciones! Y Si no te produce buena sensación, piensa en ti mismo en algún momento de tu vida en el que te hayas encontrado en buena armonía contigo mismo. Observa que características tiene esa imagen (luz, colores, brillo, sonidos, sensaciones, movimiento), toma esas características y colócalas en la imagen actual que tienes de ti.
Ahora conéctate con esta nueva imagen que tienes de ti, ¿a cambiado la sensación?
Si son diálogos negativos los que tienes contigo mismo, también puedes cambiarlos de la misma forma.
Lo importante es recordar que de la misma forma en que creamos la imagen interna que tenemos de nosotros en forma negativa, podemos transformarla en una imagen positiva.

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